4PE - Pyrenees Extreme meets Mexico

Welcome to Castelldefels! Just a few kilometers south of Barcelona, this vibrant coastal town greets us with its long sandy beach, Mediterranean atmosphere, and the castle perched high above the city. Here we settle into our beautiful hotel Rey Don Jaime, the perfect base for the first days of our journey. After the welcome briefing in the afternoon, we get our first look at our companions for the days ahead: a fleet of BMW R 1300 GS, ready to roll. The evening ends with a wonderful dinner at the hotel’s own restaurant – the perfect start to our Pyrenees adventure. BIENVENIDOS! ¡Bienvenidos a Castelldefels! A solo unos kilómetros al sur de Barcelona, esta animada ciudad costera nos recibe con su amplia playa de arena, su ambiente mediterráneo y el castillo que domina la colina sobre el centro. Aquí nos alojamos en el encantador hotel Rey Don Jaime, nuestra base perfecta para los primeros días. Tras el welcome briefing de la tarde, conocemos también a nuestras compañeras para los próximos días: una flota de BMW R 1300 GS listas para la acción. La jornada termina con una estupenda cena en el restaurante del hotel – el inicio ideal para nuestra aventura en los Pirineos.
We set off from Castelldefels in the morning, heading inland. Soon, the Montserrat National Park came into view, its striking rock formations rising like giant fingers from the ground. A place of mystery and spirituality since Roman times, later home to the Black Madonna and a symbol of Catalan culture throughout history. We stopped to take in the sight before moving on. A quick stop in Berga rewarded us with a lovely view over the town. From the Col de Jou onwards, the ride became truly exciting: flowing roads, perfect curves, just the kind of riding we had been looking forward to. After lunch we tackled the Col de Boixols, a stretch full of endless bends and breathtaking views. Our final stop was the Monastery of Avellanes, today a historic hotel dating back to 1166. We enjoyed a cold beer in the peaceful courtyard and later a delicious dinner, warmly served by Carolina from Colombia. A day rich in impressions, history, and the joy of riding. Día de Ruta 1:Curvas, cultura y Cataluña: de Castelldefels a Os de Balguer Por la mañana salimos de Castelldefels rumbo al interior. Muy pronto apareció ante nosotros el Parque Nacional de Montserrat, con sus formaciones rocosas que se levantan como gigantescos dedos desde la tierra. Un lugar místico y espiritual desde la época romana, más tarde hogar de la Virgen Negra y siempre símbolo de la cultura catalana. Hicimos una parada para contemplar el paisaje y seguimos hasta Berga, donde disfrutamos de una bonita vista sobre la ciudad. A partir del Col de Jou empezó la verdadera diversión: carreteras fluidas, curvas perfectas, justo lo que esperábamos. Después de un buen almuerzo, seguimos hacia el Col de Boixols, que nos regaló infinitas curvas y vistas espectaculares. Nuestro destino final fue el Monasterio de Avellanes, hoy un hotel histórico que se remonta a 1166. Una cerveza fría en su tranquilo patio y, más tarde, una cena deliciosa servida con mucho encanto por Carolina de Colombia completaron un día lleno de historia, paisajes y pura alegría de viajar.
From the monastery we started our ride towards the Benasque National Park. Our first stop was for a beautiful photo spot, where we could see the entire national park including the Pantano de San Lorenzo. We then continued along an old military road with handmade tunnels, before tackling a series of mountain passes: Coll de Montllobar, Col de l’Espina, and more. Around midday, we enjoyed a delicious lunch in Aínsa, one of the most beautiful villages in Spain, entirely built of stone from the 11th century. After lunch, the group split: some returned directly to the hotel, while others took the stunning N260 road, riding through spectacular landscapes before finally arriving at our hotel in Pamplona. P.S. As a fun addition, we did a treasure hunt: a great team effort to find the “lost key of Aragón” (to start a bike again!). Día de Ruta 2: Os de Balguer - Pamplona: Desde el Monasterio hasta Benasque y Más Allá Desde el monasterio comenzamos nuestra ruta hacia el Parque Nacional de Benasque. La primera parada fue para una bonita foto panorámica, desde donde pudimos ver todo el parque nacional, incluido el Pantano de San Lorenzo. Luego seguimos por una antigua carretera militar con túneles hechos a mano, antes de afrontar varios puertos de montaña: Coll de Montllobar, Col de l’Espina, entre otros. Al mediodía disfrutamos de un buen almuerzo en Aínsa, uno de los pueblos más bonitos de España, construido enteramente en piedra en el siglo XI. Después de comer, el grupo se dividió: unos regresaron directamente al hotel, mientras que otros tomaron la preciosa carretera N260, disfrutando de los paisajes espectaculares antes de llegar finalmente a nuestro hotel en Pamplona. P.D. Como añadido, hicimos una búsqueda del tesoro: un gran trabajo en equipo para encontrar la “llave perdida de Aragón” (¡para poder arrancar de nuevo una moto!).
Today was a well-deserved rest day in Pamplona, and our Mexican team took full advantage of it with a spontaneous adventure to the stunning San Sebastián, nestled on the Atlantic coast. With excitement in the air, the group split into two: The first group couldn’t resist a bit more riding and ventured deep into the Pyrenees National Park. The route took them through breathtaking, untouched landscapes where they encountered wild animals roaming freely. Along the way, they crossed paths with numerous pilgrims en route to Santiago de Compostela, all greeting them warmly. Fenton joked at the coffee stop that his hand hurt from waving so much! The second group opted for a slower start, enjoying a leisurely breakfast before taking a scenic and winding road toward San Sebastián. The entire team reunited in the heart of San Sebastián’s charming old town, where they indulged in a delicious and unforgettable pintxos lunch by the sea. As the sun dipped lower, we rode back to Pamplona — just in time for a night out in town and the promise of new adventures ahead. “Rutas por los Pirineos y Sabores del Mar: Nuestra Escapada en el Día de Descanso en Pamplona” Hoy tuvimos un merecido día libre en Pamplona, y nuestro equipo mexicano decidió aprovecharlo al máximo con una escapada espontánea a la impresionante ciudad costera de San Sebastián, a orillas del Atlántico. Con las energías recargadas, el grupo se dividió en dos: El primer grupo quiso seguir rodando y se adentró en el corazón del Parque Nacional de los Pirineos. El camino los llevó por paisajes vírgenes espectaculares, donde incluso avistaron animales salvajes viviendo en libertad. Por el trayecto se cruzaron con numerosos peregrinos rumbo a Santiago de Compostela, quienes los saludaban con una sonrisa. ¡Fenton comentó en la parada del café que ya le dolía la mano de tanto saludar! El segundo grupo prefirió un comienzo más tranquilo, disfrutando de un desayuno tardío antes de tomar una carretera serpenteante con vistas impresionantes hacia San Sebastián. El equipo se reencontró en el encantador casco antiguo de San Sebastián, donde compartimos unas tapas increíbles frente al mar — una comida que sin duda será difícil de olvidar. Ya por la tarde, regresamos a Pamplona justo a tiempo para una noche en la ciudad… ¡y más aventuras que nos esperan!
Getting out of Pamplona was quite the challenge — so many traffic lights and endless roundabouts! After about 30 minutes, though, the day turned into what we were waiting for: curves, curves, and more curves. On the roadside we saw pilgrims walking the Camino de Santiago, each step a journey to seek spiritual enlightenment and to wash away their sins on the way to Santiago de Compostela. Coffee was also a little adventure — nothing was open in town because of yesterday’s fiesta, so we finally got our caffeine fix at a nearby campsite. From there, we climbed up to the Col de Pierre St. Martin, where we took some great action photos and had to share the road with free-roaming cows. Crossing into France, we enjoyed a well-deserved late lunch with excellent food. A bit of rain accompanied us on the last stretch, but we rolled safely into the quiet town of Luz-Saint-Sauveur. Surprise boot beer, a nice dinner, and then straight to bed — a perfect end to a full day. Día de Ruta 4 – Curvas, Peregrinos y Puertos de Montaña Salir de Pamplona fue todo un reto – ¡tantos semáforos y rotondas sin fin! Pero después de unos 30 minutos empezó lo bueno: curvas, curvas y más curvas. A lo largo del camino vimos peregrinos en el Camino de Santiago, cada paso como parte de un viaje espiritual para encontrar la iluminación y limpiar sus pecados en dirección a Santiago de Compostela. El café también fue una pequeña aventura – el pueblo estaba completamente cerrado por la fiesta de ayer, así que al final encontramos nuestra dosis de cafeína en un camping cercano. Desde allí subimos al Col de Pierre St. Martin, donde sacamos buenas fotos de acción y compartimos la carretera con vacas sueltas. Tras cruzar a Francia disfrutamos de un merecido almuerzo tardío con comida excelente. Un poco de lluvia nos acompañó en el último tramo, pero llegamos sanos y salvos al tranquilo pueblo de Luz-Saint-Sauveur. Cerveza sorpresa en la bota, una buena cena y luego directo a dormir – el final perfecto para un día completo.
A Day Among Legends: Riding the Iconic Tour de France Passes After a rainy night, we woke up to a magnificent day with blue skies reappearing over the mountains. After our morning briefing in Luz-Saint-Sauveur, we geared up and set off toward the Pyrenees’ highest pass: the legendary Col du Tourmalet. The view was heavenly, as the fog slowly gave way to bright sunshine. We started strong, but the day of riding was only just beginning. Col d’Aspin, Col de Menté, Col de Peyresourde, Col de Port, Port de Balès... one after another, we crossed the most iconic passes ever featured in the Tour de France. Yes, we burned plenty of calories today, but we also found the perfect spot in Mauléon to refuel with delicious local food. By the time we reached the hotel, the team was full of emotions, our heads still turning left and right, trying to take in every last detail of this unforgettable ride. Un día entre leyendas: recorriendo los puertos icónicos del Tour de Francia Después de una noche lluviosa, despertamos con un día magnífico y un cielo azul que volvía a brillar sobre las montañas. Tras la reunión matutina en Luz-Saint Sauveur, nos equipamos y partimos hacia el paso más alto de los Pirineos: el mítico Col du Tourmalet. La vista era celestial, con la niebla cediendo poco a poco ante el sol radiante. Empezamos con fuerza, pero la jornada de ciclismo apenas comenzaba. Col d’Aspin, Col de Menté, Col de Peyresourde, Col de Port, Port de Balès... uno tras otro, cruzamos los puertos más icónicos que han marcado la historia del Tour de Francia. Es cierto que hoy gastamos muchas calorías, pero también encontramos el lugar perfecto en Mauléon para recuperar energías con una comida local deliciosa. Al llegar al hotel, el equipo estaba lleno de emociones, con la mirada todavía girando de un lado a otro para no perder ningún detalle de esta experiencia inolvidable.
We set off from beautiful Tarascon with one clear goal: to ride the best roads all day long. And that’s exactly what awaited us—endless curves, flowing mountain roads, and pure riding joy. The route carried us across the Pyrenees, weaving back and forth between France and Spain. The scenery was spectacular, the roads almost empty, and the ride as smooth as it gets. Even a little rain along the way couldn’t spoil the fun—it only added to the adventure. After a delicious lunch, we continued until we reached the sleepy town of Maçanet. A perfect ending to a day that truly lived up to its title: the best road there is. La mejor carretera: de Tarascón a Maçanet por los Pirineos Comenzamos la jornada en la hermosa Tarascón con un objetivo muy claro: pasar el día rodando por las mejores carreteras. Y así fue: curvas interminables, carreteras de montaña fluidas y la pura alegría de conducir. La ruta nos llevó a través de los Pirineos, saltando entre Francia y España. El paisaje era espectacular, las carreteras casi vacías y la experiencia simplemente perfecta. Incluso la lluvia que nos acompañó en algunos tramos no logró distraernos, sino que sumó un toque de aventura. Después de un almuerzo delicioso, seguimos hasta llegar al tranquilo pueblo de Maçanet. Un final perfecto para un día que hizo honor a su título: la mejor carretera.
We woke up in Maçanet to a rainy morning, but nothing could stop us. Skipping only the first section of the route, we headed straight into the volcanic landscapes of Garrotxa. The skies soon cleared, and a few playful drizzles along the way only added to the fun. The curves kept coming, the passes never seemed to end—it was the kind of riding that fills the soul. After a hearty grilled lunch, we took on our last great challenge: the Montseny Pass. With time still on our side, we decided to avoid the highway through Barcelona and instead chose a spectacular detour. Riding over the hills of Collserola, we stopped at the Basilica of the Sacred Heart of Jesus. From there, the entire city of Barcelona stretched out beneath us—a symbolic and emotional moment for the group. Finally, we reached Castelldefels, our last stop. The emotions were high as we realized the journey had come to an end. With the bikes ready to be returned and a farewell dinner ahead, we closed this chapter full of mountains, curves, and unforgettable memories. De Maçanet a Barcelona: una despedida entre montañas y recuerdos Despertamos en Maçanet con una mañana lluviosa, pero nada nos detuvo. Saltamos solo el primer tramo de la ruta y nos dirigimos directamente a la zona volcánica de la Garrotxa. El cielo pronto se despejó y unas cuantas lloviznas en el camino hicieron la ruta aún más divertida. Las curvas no se acababan nunca, los puertos parecían interminables: pura felicidad sobre dos ruedas. Tras un buen almuerzo a la brasa, afrontamos nuestro último gran reto: el puerto de Montseny. Como íbamos con tiempo, decidimos evitar la autopista que cruza Barcelona y elegimos un desvío espectacular. Recorriendo las colinas de Collserola, nos detuvimos en la Basílica del Sagrado Corazón de Jesús. Desde allí, la ciudad de Barcelona se abría ante nosotros, un momento simbólico y cargado de emoción para el grupo.